Volcanes del Sur 2016 Parte II

*Aclaración: Las termitas no parasitan el cerebro humano, solo fue una broma nacida durante la expedición.

Día 4 (3 feb): Blanca Montaña, demasiado blanca

La termita de la Nati ya ha comenzado su incubación, haciendo que estas noches sus sueños sean raros. Otros también hemos tenido sueños extraños. Sospechamos de otras termitas…

Luego despertarnos y tomar un gran desayuno, salimos con dirección al Casablanca, cosa que desde un principio se nos puso difícil, ya que una gran capa de neblina cubría todo, no dejándonos ver nada. Incluso la visibilidad a veces llegaba solo a 30 mts. Solo veíamos parte del cráter Raihuen

¿El Casablanca? Ni idea.

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Solo sabíamos que había que cruzar este cráter extinto hacia el norte y desde ahí, subir directo por las laderas volcánicas a la cumbre. Así que comenzamos a hacer lo que vinimos a hacer, subir.

En un terreno con un paisaje tan monótono producto de la neblina, las conversaciones son claves y por suerte, estas no fallaron, haciendo alcanzar la cumbre en tan solo 2 horas…

O eso es lo que pensamos…

Había algo raro

No había monolito ni caja de cumbre – en Andeshandbook decía que había- y de hecho a solo 30 metros, había un monolito, pero en una falsa cumbre…

Sospechoso.

También, Cata, que ya había estado en esa cumbre, decía que la subida no se parecía en nada a lo que ella había subido.

Ummmm, raro

Así que nos sentamos a descansar, para hablar de que podíamos hacer.

Llevábamos un par de minutos hablando, mirando hacia el sur este, cuando las nubes comienzan a quebrarse. De pronto, un gran claro se abría, dejando libre a nuestra vista, la verdadera cumbre, a más de 200 o 300 metros de desnivel, luego de superar un pequeño collado.

Obvio que esto no nos desanimó, así que le partimos raudos hacia la cumbre!

El terreno distaba mucho del lugar al que acabábamos de ascender. Si antes las largas lomas de arenas volcánicas predominaban, ahora las abrasivas rocas ígneas de diferentes tamaños, eran la constante. La pendiente también aumentaba y en teoría, el panorama a la vista se hacía más amplio, pero esto último no era así. La densa niebla seguía cubriendo todo, aunque con menos intensidad, ya ahora podíamos mirar hasta al menos unos cientos de metros.

Luego de unos 40 minutos, subiendo a una buena velocidad, junto a Marcelo –con quien iba abriendo en ese momento – comenzábamos a divisar una pequeña caja ubicada en la punta del cerro.

La caja de cumbre por fin!!

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Podíamos observar parte del cráter, entre algunos claros de neblina, pero no mucho.

En teoría, la vista desde la cumbre de este volcán es espectacular, pero lamentablemente no pudimos maravillarnos con tales panorámicas. Solo quedaba bajar.

Así que luego de llegar al cráter Raihuen – y se lograra despejar un poco más – elongamos y partimos a buscar las cosas de habíamos dejado en el lugar que habíamos dormido. Ahí, luego de despedirnos, partimos con rumbo al camping de Aguas calientes, un poco más abajo, para preparar las cosas y partir al día siguiente a Curarrehue, para el día de descanso y preparar nuestro próximo volcán, el Lanín.

Nos despedimos, dimos las gracias por todo a las personas que nos dejaron dormir en la cabaña y partimos hacia el próximo camping.

Habíamos avanzado cerca de 500 metros, cuando a nuestra izquierda, entre el bosque divisamos otra cabaña… con una camioneta blanca estacionada… y una gran bandera blanca que decía CONAF

WAIT! Algo no coincidía.

Si la CONAF era esta, ¿dónde nos habíamos quedado?

Por compromisos con la gente del lugar, no les podemos decir donde, pero estamos profundamente agradecidos de esas personas que tanto nos dieron. Muchas gracias!

Luego de esta pequeña anécdota, partimos a establecernos al camping de Aguas Calientes, el cual nos permitió bañarnos y reponernos completamente. Fue una buena noche.

Día 5 (4 feb): Apocalipsis

Partimos temprano rumbo a Curarrehue, para establecernos en un camping cercano a la base del volcán Lanín. O tal vez eso creemos.

La termita en el cerebro de la Nati ya empieza a controlar sus acciones, Nati habla con alguien… un tal Joe Simpson, que le cuenta la historia de cómo le fue en unos cerros en Perú.

Puede que no estemos en Curarrehue, o tal vez si?

Ya nada es seguro

Las termitas han invadido nuestros cerebros en este día de descanso junto al rio Trancura.

La termita que parasitó a la Cata, hace que esta se lance al rio y nade por él, sin sentir el más mínimo grado de frio.

Nos invaden…

Nos están ganando…

Tenemos frio…

Día 6 (5 feb): Acerca de acarreos, piedras y otras rocas

Ya volvemos a la realidad y es hora de ponernos en marcha a hacer lo que vinimos hacer, subir volcanes.

La noche anterior, se unieron nuevas personas a la expedición. Lore Guerra, Alicia Ulloa, Seba Caris, el suizo Claude y Pablo León, que nos acompañó la noche anterior un rato, para compartir con nosotros.

Aún amanece y ya estamos en los autos con dirección al estacionamiento, que da inicio a la ruta chilena del Lanín.

Este volcán, de 3.776 msnm es el más alto de la Araucanía y también la cumbre más prominente de las regiones adyacentes; sin lugar a dudas un coloso. También de acuerdo a historias locales, cuando la atmósfera era más clara, desde su cumbre –limítrofe con Argentina- era posible observar el Océano Pacífico y el Atlántico. Además, este lugar sagrado para el pueblo Mapuche posee mitos y leyendas asociados a su creación y erupciones, como por ejemplo la historia que explicaba que había 2 Lanines, uno malo y más alto, y otro bueno y más bajo. Como el primero explotó hasta desaparecer, solo quedó el segundo, dominando los terrenos del sector.

Así que conociendo esto, nos disponíamos a enfrentar el volcán más desafiante de esta expedición.

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Ese día debíamos subir cerca de 5 horas por un duro acarreo, para establecer nuestro campamento base a los 3000 msnm. Así que comenzamos a caminar, con el tiempo algo nublado pero agradable, entre un pequeño bosque de Lengas y Araucarias; un paisaje único y tremendo.
El camino al comienzo no era complicado, hasta que comenzamos a avanzar por el acarreo.

Si bien al comienzo este no era complejo ni inseguro, rápidamente el paisaje comenzó a cambiar, aumentando también la exposición. Luego de 2 horas de ascenso, el terreno se hacía más inestable, con grandes boulders y rocas sueltas a nuestro alrededor. El suelo arenoso y blando, no ayudaba a mantener la estabilidad de tales rocas, por lo que era necesario usar el casco.

En ese momento, al mirar lo que se nos venía por delante, solo vimos peligro. Un canalón ancho y con algo de pendiente, pero lleno de grandes piedras sueltas listas para caer, era lo que venía a continuación. Si bien sabíamos que la ruta era algo expuesta, esto era mucho más de lo que teníamos previsto.

Nati comenzó a revisar el GPS, y con ayuda de la aplicación para celular de Andeshandbook, vimos que estábamos a unos 200 o 300 metros de la ruta original, desviados hacia el sur.

Evidentemente, el canalón que teníamos al frente no era la ruta, así que comenzamos un traversée hacia la izquierda, para encontrar nuevamente el camino, el cual tendría que ser menos expuesto.

Pero el traversée no estaba exento de riesgos. Piedras de todos los tamaños caían al avanzar por el inestable terreno, poniendo en riesgo nuestra seguridad y las de posibles personas que venían subiendo más abajo –que por suerte no existían porque eras los únicos en ese sector ese día-

Luego de unos 30 mín. de trepadas y subidas con terrenos peligrosos, por fin habíamos encontrado nuevamente el camino y también un pequeño curso de agua. Y también la carpa de Claudio Rosas, un amigo e integrante del CAU que intentaría cumbre ese día. También comenzaban a aparecer los neveros, que utilizamos para practicar el uso de crampones.

Después de una hora aproximadamente, apareció la avioneta del lamentable accidente ocurrido en los años 90 (nuestras condolencias a los afectados), lo que nos indicaba que ya estábamos cerca de los 3.000 msnm y también del lugar donde armaríamos el campamento.

Descansábamos junto a la avioneta, cuando de pronto, un pequeño punto verde y otro rojo se nos acercan rápidamente. Eran Claudio Rosas y Sergio Larrondo que nos habían visto. Se acercaban a una velocidad tremenda, subiendo por el acarreo que acabamos de subir.

Ellos ya habían hecho cumbre y se acercaban a su propia carpa, cuando ya desde abajo nos vieron, por lo que subieron rápidamente para darnos una advertencia. Luego de los saludos y conversaciones nuestras, Claudio nos dice que más arriba ya no hay agua, y que el nevero que acabábamos de cruzar, era el último punto con agua segura. De esa manera, agradecidos por tremenda información, ellos continuaron su camino y nosotros también, pero ahora bajando un poco para establecer el campamento.

Descansamos por fin de tan largo y duro acarreo, comimos y disfrutamos de un atardecer sin lugar a dudas espectacular, con los volcanes Quetrupillán y Villarrica en el horizonte, custodiando inmensas lagunas y lagos rodeados de bosques de Araucarias, Coigües y otras especies nativas.

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Continuará…