¡Paloma, Palomitay!

Fechas: Del 29 de octubre al 1 de noviembre.

Integrantes: María Cristina Ferrer, María de los Ángeles Tapia, María Luisa Valdés (o sea las tres Marías), Patricio Middleton, Agustín Denegri (CAAH), Pedro Pablo Lemaitre y Felipe Araya

Relato: Patricio Middleton y Felipe Araya

Fotos: Recopilación de fotos de Felipe Araya, Cristi Ferrer y Pedro Pablo Lemaitre

A la paloma por un rincón ¿y el Altar? El tiempo lo dirá.

Hace varias semanas  que varios caunianos nos planteamos subir el paloma y para hacerla más épica llegar al Altar, terreno desconocido para todos pero a la vez admirado todos los días desde la gran capital.

Así fue como Cristóbal Salvatierra, Domingo Lama, María Luisa Valdés y Patricio Middleton, quien les escribe, nos propusimos hacer para el fin de semana largo del 1 de nov ambos cerros en un 2×1 significativo para los cuatro, pero ya la misma semana, solo unos días antes de partir nos informo Cristóbal que no podría ir por un viaje y Domingo por una lesión, pero junto con esto se nos sumó Agustín Denegri  del Club Andino Alberto Hurtado (CAAH), la Cristi Ferrer, Pedro Pablo Lemaitre, Felipe Araya y la Mari Tapia, así que sábado en la mañana partimos los 7 con rumbo al santuario de Yerba Loca – Villa Paulina.

Como queríamos llegar al Altar y nadie conocía el lugar nos fuimos con todo el equipo por precaución, arnés, cuerda, estacas, tornillos además de los crampones y piolets.

Llegamos a las 11.30 a Yerba Loca y luego de pagar los $7.500 cada uno por los 3 días y de demostrar que teníamos el equipo necesario para la travesía comenzamos a caminar con rumbo a Piedra Carvajal, nuestro campamento base.

Desde ya la vibra negativa del guarda parque se hizo presente diciéndonos que era muy difícil llegar al cerro la paloma, que con suerte van a llegar a la cumbre, etc, etc… debió ser por lo joven del grupo.

Luego de ricas y estimulantes 7 a 9 horas de caminata por el bello valle del río de los sulfatos (con zapatos con doble botín la mayoría) llegamos por fin a Pierda Carvajal a eso de las 8:30 de la noche. Ya en esa misma noche nos replanteamos nuestros objetivos, además Pedro Pablo, que partió más tarde aun no llegaba (llego a las 23:30) así que solo llegaríamos al cerro La Paloma por lo tanto nos quedamos nomás en Pierda Carvajal sin subir el campamento. De este modo que al día siguiente nos dedicamos a comer, recobrar fuerzas, tomar sol algunas, seguir comiendo y sus siestas por la tarde.

Día 3, algunos motivándose con la canción “Deja la Vida Volar” de Víctor Jara que cita “En tu cuerpo flor de fuego tienes paloma”, a las 3.15am comenzamos la marcha hacia nuestro objetivo, La Paloma, una noche increíble, cielo despejado, solo una leve brisa de viento y el cerro para nosotros por delante, comenzamos a remontar el río y cuando cachamos que nos estábamos yendo hacia el glaciar colgante cortamos camino atravesando varios neveros para seguir por la ruta adecuada hacia el glaciar del rincón.

Subiendo como avión a turbina, y otros a hélice nomás, fuimos haciendo varias pausas para tomar y comer algo. A las 5am ya estábamos remontando el plateu previo al glaciar hasta que mi compañera de cordada, la Malu, comenzó con los males estomacales y  gracias a las radios que llevamos, hablamos y tomamos la decisión de que yo debía bajar con ella, así que ahí, en el plateu, estuvimos esperando a que amaneciera muertos de frío y esperando que la guata de la Malu se compusiera. En eso también apostábamos donde podrían ir los 5 que siguieron hacia la cumbre.

Ya a la vuelta, cerca de los restos del refugio de la federación, habiendo bajado el nevero a eso de las 9  am, veíamos como nuestros amigos daban la curva por el glaciar del rincón para las últimas horas hacia la cumbre.

Ahora Felipe Araya relatará la otra parte:

Cuando Pato nos avisó de los problemas de Malu nosotros nos encontrábamos cruzando con crampones un acarreo de piedras sueltas. Ciertamente su decisión fue la correcta, el trayecto a la cumbre tardó cerca de 5 horas más desde ese punto.

Luego del acarreo comenzaba el glaciar, el cual se bordeaba por la derecha en un trayecto bastante claro y con una pendiente de máximo 40º. Llegamos hasta el plateau con la salida del sol a las 9 am donde descansamos. Hasta acá las nieve estaba bastante buena para caminar con crampones, pero aun así el tramo siguiente bordeaba el glaciar por lo que seguimos con ellos, incluso por los tramos de piedra. Justo después de alcanzar el hombro que nos llevaría hacia el filo final nos dimos el último descanso, después continuamos por el nevero que bordea el glaciar (el que se puede apreciar desde Santiago) y llegamos al filo que era mucho más largo de lo que parecía, y el último tramo bordeaba unas cornisas, por lo cual pasamos más alertas. Justo antes de la cumbre venía bajando otro grupo que había acampado en las morrenas. Nosotros llegamos a la cumbre a eso de las 12:30 del medio día, tras 9 horas de ascenso.

Desde la cumbre se podía apreciar el Aconcagua, el Juncal, el Alto Los Leones, el León Negro y Blanco, los glaciares Olivares, la mina Los Bronces y la División Andina de Codelco, el Plomo (con su cara menos farandulera), el Litoria, el Altar, por supuesto, el Leonera y, parte del Parva , hacia el norponiente el Cordón de los Españoles, el Piches, el Manchón, entre otros. En resumen, una vista increíble.

Estuvimos ahí por no más de 40 minutos y comenzamos la bajada, muy cansados, con los sancos de nieve que nos hacían crecer varios centímetros y nos desestabilizaban de vez en cuando (tampoco era buena idea sacarse los crampones) y llegamos de vuelta al campamento a eso de las 18 horas a comer y dormir.

Ahora vuelve a relatar Pato:

Llegamos como a las 12 con la Malu al campamento donde siguió con la guata mala todo el día, una sopa, algo de tallarín para comer y a dormir siesta nomás esperando noticias del resto del grupo.

Ya en la tarde a las 4-5pm vimos los primeros caunianos que volvían al campamento con CUMBRE! en el cerro la Paloma así que nos dedicamos en la noche a que nos contaran sobre la cumbre, las fotos y como se veía el Altar.

Día 4 dormimos hasta tarde y a las 10 am empezamos la vuelta a Yerba Loca, luego de 6 horas de caminata con zapatos doble botín llegamos a los autos y pagamos el cuarto día pendiente de estacionamiento que nos salió más caro que estacionarse en el golf.

La salida estuvo buenísima, nos reímos arto, el grupo fue muy entretenido, pero la próxima vez tal vez convenga con una mula para portear esas 8 horas de caminata del valle.  El cerro La Paloma es un cerro increíble, muy bonito y el Altar imponente y desafiante con esa pared sur que nos muestra desde el campamento, pero sabemos que siempre van a estar ahí, y que nosotros somos jóvenes y ya lo dirá el tiempo para que lleguemos a su cumbre.