C° San Gabriel en mala época

Teníamos programado para ese fin de semana (Viernes 15 y sábado 16 de noviembre) un cerro que queríamos hacer hace tiempo: el Cerro San Gabriel.

 

Yo como siempre, adoptado de la cultura del CAU, iba atrasado para juntarme con la Dani. Habíamos quedado de juntarnos cerca de las 19:00 hrs. pero finalmente nos juntamos a las 21:00 hrs. en metro las mercedes para tomar la típica MB-72 para irnos al Cajón del Maipo. Lo que no sabíamos era que a esa hora la micro ya no llega a san Gabriel, por lo que esperamos bastante a algún colectivo, el cual nunca llegó, ante lo cual decidimos con el dolor de nuestros bolsillos, pagar un taxi.

Luego de todo, finalmente llegamos a San Gabriel como a las 23:00 y, por si acaso, dejamos un aviso de salida en carabineros.

 

Empezamos a caminar hacia donde empieza la ruta del cerro, con un silencio característico del cajón y con una luna sospechosamente brillante para, luego de una hora, llegar donde empieza la ruta del San Gabriel.

 

Tranquilamente empezamos a caminar subiendo por la ladera, pero nos tomo alrededor de 30 minutos darnos cuenta que había una faena minera y que habían camionetas vigilando con linternas apuntando a piedras, árboles y arbustos constantemente. Durante todo el tiempo que íbamos subiendo no le tomamos mayor importancia hasta que de repente una camioneta se detiene y se da cuenta que nosotros íbamos un poco más arriba de la ladera. Ellos se acercan con la camioneta al inicio del sendero y con una pistola disparan al aire BANG, BANG, la Dani herida y gritando y …… no mentira, nosotros nos asustamos y empezamos a caminar mucho más rápido porque más adelante se veía un cajón donde nos perdían de vista.

 

Justo antes de llegar al cajón escuchamos otro disparo y ahí sí que corrimos para alcanzar a llegar e  internarnos en él y perdernos completamente de su vista. Luego entramos  rápidamente en el cajón con una luna impresionante, lo que nos permitió no usar frontales.

 

Con toda la conmoción de los disparos, nos habíamos metido a un lugar que no conocíamos y, claramente, habíamos perdido la ruta que habíamos estudiado detalladamente (la habíamos memorizado de andeshandbook, como siempre). Por eso, se nos ocurrió adentrarnos un poco más  y acercarnos a algún filo para ver más o menos donde estábamos y orientarnos. Mientras avanzábamos, llegamos al filo y dedujimos que siguiendo por este llegaríamos a la planicie donde tanto queríamos llegar.

 

A las 2 horas llegamos, a algo parecido una planicie, y como ya eran alrededor de las 3 A.M. decidimos acampar allí para, para al próximo día, poder subir desde ese punto a la cumbre.

 

Luego de una noche con un agradable clima, nos despertamos alrededor de las 8 a.m. salimos de la carpa y nos dimos cuenta que la que creíamos que era la planicie no era tan planicie y que donde queríamos llegar estaba un poco más abajo y a 1 km de distancia, lo que no era tan malo porque sin querer habíamos acampado más cerca de la cumbre.

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Luego de tomar desayuno y, antes de que se nos hiciese más tarde, decidimos empezar a caminar.

Íbamos a un buen ritmo y ganábamos altura rápidamente (En verdad empezamos a caminar rápido porque hacia un sol asqueroso y más arriba corría vientecito) por lo cual decidimos, como estábamos más cerca de la cumbre, no ir por la ruta normal que teníamos y devolvernos una parte para luego subir por una ladera que conectaba con el filo más adelante (Es decir, que fuimos flojos y queríamos hacerlo más rápido porque no habíamos despertado tarde).

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Luego de unos minutos vimos que aún quedaban manchones de nieve en el camino de donde podríamos sacar agua. Nos acercamos a uno y, mientras estábamos llenando las botellas con nieve felices de la vida, pasa a 2 metros nuestro una piedra que, según yo, era gigantesca, pero en verdad no era tan grande.

Asustados ya que decidimos no llevar casco, porque solamente era el san grabriel, decidimos alejarnos de lugares donde fuese probable la caída de material, pero finalmente conectamos con el filo.

Seguimos caminando por el filo sin mayores problemas que sortear algunas poco complicadas pasadas en roca. Llegamos al torreón final y, emocionados, empezamos a intentar el traverse que se hace frente al mismo para poder llegar a la canaleta que conecta con la cima. Lo que no imaginábamos era que no hubiese nada de nieve y que de un simple traverse sobre nieve se transformara en un cruce un poco más expuesto y con roca que se deshacía solo con mirarla.

Tras varios intentos bien “cagados” de miedo, porque la caída desde ese punto no se veía nada linda y no teníamos cosas para poder asegurarnos, intentamos buscar diferentes pasadas pero todas estaban igual de malas.

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Finalmente, no nos quedó de otra más que bajar ya que nos habíamos demorado mucho buscando alguna pasada no tan fea y teníamos que devolvernos a Santiago tristes por haber rebotado una vez más en un cerro.

Comenzamos a bajar por la misma ruta por la que habíamos subido, la cual fue sumamente rápida. Llegamos al campamento sin antes encontrarnos con 100 cabras y justamente teníamos hambre, pero no pudimos hacer nada ya que el arriero andaba cerca. Hablamos con él y le contamos lo que nos había pasado subiendo sobre los disparos y dijo que probablemente estaban cazando animales (Todavía no sabemos que animales ocupan mochilas, bastones y crampones :O ). Desarmamos el campamento lo más rápido que pudimos y empezamos a bajar por la ruta por donde habíamos subido. Luego nos dimos cuenta de que se veía súper fea y no sabíamos cómo diablos habíamos subido por ahí pero claramente no íbamos a bajar por el mismo lugar.

Decidimos descender por donde queríamos subir la noche anterior, pero descubrimos que las cabras estaban bajando por el mismo camino y que 100 cabras hacen bolsa el camino. Finalmente llegamos a San Gabriel y, como veníamos deshidratados, pasamos a comprar un jugo, el más barato que hubiese (ya que casi no nos quedaba plata gracias al taxi). Lo probamos y decidimos llegar deshidratados hasta Santiago, lo cual pudimos lograr gracias a la Bendita MB-72 que nos dejó en la capital y así terminó todo.

Pero creo que volveremos (eso sí con nieve para que no nos dé cuco). Respecto al aviso de salida que dejamos en carabineros, no avisamos ese mismo día que habíamos bajado, y nos asustamos al día siguiente porque imaginábamos al G.O.P.E. en 4 patas buscándonos por todo el cerro, lo cual nunca sucedió, y nos dimos cuenta porque nunca intentaron llamarnos y cuando avisamos que habíamos bajado, solo dijeron “OK”.

FIN,

Por: Oliver Bravo M.