Y que onda tu 18?

No es como si nunca hubiera estado ahí, pero cuando la noche viste de sombras a la montaña, solo queda espacio para la imaginación y las dudas. Pero para variar me adelanto a lo que viene y debo iluminar mi relato con una exigua luz del pasado, sino el recorrido por el que les guiare no tendrá ningún sentido. Así que….

 

Hace exactamente 3 años realice junto a Nico Moreno la travesía del Toyo-Pirque, pasando cerca de la cumbre del San Roque, por la cumbre del Alto del Yareta, cerrando con la del Papagayo, y finalizando en Pirque. En aquella ocasión nos tomó casi 24 horas sin amor en una relación perfectamente heterosexual, incluidas las de sueño (en sacos de dormir separados por una segura distancia de 2 mts), comida (cada uno con su cubierto y en su plato), descanso (sentados aparte), conversa (sobre minas, obvio), perdida de rumbo (en el mapa), idas al baño (solito cada uno por su lado) y los “para para que me lele” ya al final de la travesía (consistentes en viriles protestas de rodillas y articulaciones afines).
 
Y como ente con una inmensa curiosidad no podía parar de preguntarme de cuanto podría tardar en hacerla evitando las horas de sueño, llevando menos peso, acortando los tramos en que nos perdimos buscando la mejor ruta, etc. Solo quitando horas de sueño se convertirían fácilmente en 14 hrs aprox, evitando la cumbre del Papagayo quizás le podía quitar otra 1/2 hora, evitando un desvío que tomamos por error más el tiempo que nos demoramos en reencontrar el rumbo bajando del Papagayo a Pirque quizás otra hora más. Así que mi calculo optimista eran unas 12.5 horas sin mediar un mayor esfuerzo en velocidad, número de paradas o tiempos de descanso en cada parada. Eso asumiendo que pasar de largo sin dormir, los 5 kilos de sobrepeso por encima de mi peso ideal (mi ideal de los 69…  kgs, por si las dudas) y al montañista de escritorio que venía gobernando mis actos desde hacía más de 1 año y  medio, no me afectarían gran cosa.
 
Entonces mi plan incluía estar con luz de día en el primer tramo en el que previamente nos costó orientarnos, por lo que decidí que la hora más apropiada seria partir a las 22:00 desde el puente el Toyo, para aprovechar la luna casi llena, el cielo parcialmente despejado y así tener visión de profundidad para orientarme, además de robarle horas de sueño al día para evitar que Morfeo me jodiera la caminata. Mi plan, detalles más detalles menos, estaba más o menos concebido.
 
Y mi noche comienza con el eterno debate personal…
 
¿Por qué cresta soy tan disperso? ¡No debí distraerme ordenando la cocina cuando tenía que partir hace más de 1 hora! – salir apurado no facilita las cosas, escuchar a AC/DC si :D, grande Bon Scott
 
“It’s a long way to the top
If you wanna rock ‘n’ roll
It’s a long way to the top
If you wanna rock ‘n’ roll
If you think it’s easy doin’ one night stands…”

 

Luego del metro, colectivo, y conversaciones con las chiquillas en el colectivo, logre llegar a las 22:30 al puente de el Toyo. Después de sacar mi mochila y despedirme, partí.
 
La travesía que emprendí recorre un Cordón dentro del grupo de montañas que separa al Cajón del Maipo del Cajón de Rio Clarillo,  dicho Cordón nace al Norte del San Roque, prosigue en dirección Nor-Noroeste subiendo y bajando por un par de cumbres menores para luego  finalizar en el Alto del Yareta. Desde donde uno escoge si continuar por ese Cordón se devuelve al Cajón del Maipo en dirección Este finalizando en el Purgatorio, o se cambia al que apunta a Rio Clarillo y luego se desvía a Pirque.
 
Las primeras 3 horas las pase ganando altitud, desde la cota mil debía ascender unos 1200 mts para alcanzar el filo que conduce al San Roque, una vez ahí 1 hora para avanzar y lograr encontrar el sendero de caballos que conduce al Cordón antes mencionado. Ya sobre el Cordón la cosa era seguir ….¿derecho? admito que el primer tramo tenia su que, su como que si pero no, tanto así que he decidido llamarlo: Sector Mijita Linda
 
Luna casi llena en su cenit, parcialmente nevado, no demasiada pendiente, sin viento. ¿Qué más podía pedir? … bueno si, compañía femenina, pero no se puede tener todo en esta vida.
 
Pero como en toda relación, la cosa no podía ser perfecta. De a poco iba ganando altitud, todo iba bien hasta que tuvimos nuestro primer desencuentro a los 2200 , bajada de 50mts y vuelta a subir. Luego de eso seguía siendo linda pero requería cada vez más esfuerzo, 300 más de desnivel y no se conformaba. Llego a la 2da cuasi cumbre, y entre luna y linterna veo lo que me espera: Sector Suegras.
 
Farellones rocosos, acarreos congelados, roca descompuesta, viento helado ….. Y yo todavía creyendo que el amor lo puede todo, en fin.
 
100 mts de desnivel hasta la cumbre del alto del Yareta no suenan a mucho, pero sortear los farellones, intentar no amortiguar con mi huesudo trasero (si ya se, trasero huesudo, gordito, puta el weon seisy) sobre el suelo no precisamente plano, esconderme del viento que me estaba congelando las manos, escarchando el sudor dentro de mi chaqueta y ralentizándome por no poder generar más calor que el que perdía. Jodida la suegra, igual la vencí, hice cumbre en el Alto del Yareta y cambie de filo en dirección al Papagayo.
 
Pare a derretir nieve y rellenar el camelbag, esperar a que amaneciera y ver por dónde rodear la cumbre del Papagayo. Calculo una ruta que atraviesa los varios farellones y acarreos que lo rodean por el lado Este y avanzo, después de un rato me doy cuenta que fue pésima idea, recorro menos distancia y si bien no me desgasto subiendo y bajando, me demoro muchísimo sorteando acarreos de farellones de roca descompuesta, que más encima tenían fuerte pendiente. Mi avance es muy lento, entre evitar resbalarme y pisar con cuidado sobre la roca descompuesta me salía más rápido subir y bajar el Papagayo. En fin, ya estaba allí y había que apechugar.
 
Logro superar el obstáculo y continuo, ahora toca rodear el Papagayo por su vertiente Norte, amurallada por farellones casi verticales, lo que obliga a perder altura y buscar un antiguo camino que lo rodea. Me cuesta encontrarlo y después de subir y bajar varios farellones lo pillo mucho más abajo de lo que esperaba. Una vez allí ya todo se hace más fácil, es cosa de ponerse en automático y seguir hasta Pirque. En distancia son unos 9 kilómetros avanzando y bajando por un filo boscoso, el que en sus faldas esta Pirque, y el paradero de Metrobus al que me dirigía.
 
El cansancio y la falta de sueño ya hacen mella y las paradas se hacen más largas de lo necesario, al menos como a mitad de ese tramo ya puedo llamar por celular para avisarle a mi hermanita que todo va bien y que no se asuste, el tramo difícil ya lo había superado.
 
Luego de perderme y reencontrarme en la parte final salgo al futuro condominio que asumo ahí construirán, recorro el kilómetro que me separa del paradero, termino los 29 km totales de recorrido, compro una bebida para recobrar la toxicidad natural de mi cuerpo e impacto al vendedor al responderle a la pregunta “¿y de dónde viene?“.
 
Aquí debo hacer un paréntesis, no deja de impresionarme como una actividad de tan bajo perfil como una travesía nocturna les despierta la capacidad de asombro en un mundo bombardeado por noticias e imágenes muchísimo más impactantes que las que podría despertar este su nada humilde y fantásticamente fulgurante pelado. Para cerrar este paréntesis, lo mismo sucedió la noche anterior en el colectivo en el cajón del Maipo, chiquillas impresionadas y yo no iba al mismo lugar que ellas….no muy astuto de mi parte.
 
Luego de subirme a la micro e impresionar a 2 lindas señoritas, no sé si con el olor de todas esas horas de amor con el cerro o mi fantástico sombrero rojo, poner el automático y de repente estar en mi casa. Solo me queda concluir que estuvo entrete, que di jugo, que tengo que entrenar, que varias cosas salieron muy bien y en otras claramente tengo que trabajar. 14 horas fueron en total, de las cuales perdí fácilmente hora y media calentando las manos, escondiéndome del viento helado y poniendo más capas de ropa por debajo de la exterior, más otra hora entre rodear el Papagayo y buscar el sendero. Tuve una combinación de errores en terreno y planificación previa que me significaron fácilmente 2 horas y media que podría haber aprovechado durmiendo.
 
Y para finalizar, gracias querido lector por llegar hasta aquí, no escribo hace mucho y francamente me costó, así que solo por esta vez seré menos sarcástico y mala persona que lo que suelo ser 😛